“Látex”, Un Poema Neobarroso

Como se sabe, el uso del preservativo ayuda a controlar el riesgo del contagio de enfermedades de transmisión sexual. Cuando, a principios de los años 80 del siglo pasado, el sida irrumpió en la escena mundial, el preservativo dejó de ser una sugerencia y pasó a ser un requerimiento. Sin embargo, para Néstor Perlongher (Argentina, 1949 – Brasil, 1992), eso supuso un paso más en la concreción del proceso de normalización de prácticas sexuales subversivas o no-heterosexuales (incluyendo el sexo anal entre hombres), lo que Moreano (2004), comentando la obra del argentino, lee como “la banalización de la (homo)sexualidad” (p. 105). En “Látex” (Hule, 1989), Perlongher desarrolla esta tesis y lo hace cumpliendo varios lineamientos de lo que Sarduy (1984[1972]) llama el “neobarroco” –estilo literario con el que comulga y al que transforma en “neobarroso” (por la mezcla que, según él, habría entre “lo sublime del barroco […] y el limo del Río de la Plata” (Dobry, 23 de julio de 2017, lám. 16)) para nombrar o acercarse a los elementos de la cotidianidad con los que trabaja y a los que alude a lo largo de su obra.

“Látex” dice así:

En el brilloso látex envainada
la turgencia plegando espejos riza
los vellos que descuellan
para no derramar el ronroneo
de la sal-pica-dura.

Sal pica dura!

Porque rasgando el aflojado limo
ásperas púrpura iluminas, ciegas
emanaciones sulfurosas azu-
lan el banlon calloso de la interioridad,
si al trueque de los flujos
irriga, viento de hades, el sinuoso
pachuli de embestida cenagosa, mucílagos
toman la sordidez de los murciélagos, índigas
supuraciones corren el foco de la foto,
tijereteando la película
con la canilla del descarne,
el chorro de ceniza rancia, raso
sobre la losa, rosa pálido. (Perlongher, 1997[1989], p. 133)

En él, Prósperi (2012) correctamente lee la descripción del “acto sexual” (p. 161). Pero, como lo advertimos, hay más. Sarduy (1984[1972]) dice que el neobarroco se caracteriza, entre otras cosas, por el artificio, la parodia y lo que en la conclusión de “El barroco y el neobarroco”, su texto fundacional, llama “la pérdida parcial de su objeto” (p. 181) o lo que para él es lo mismo: la ruptura de la homogeneidad, del logos en tanto que absoluto” (p. 183).

 

Así, la artificialidad estaría compuesta por elementos de: a) “sustitución”, que se da a través del uso extensivo de metáforas; b) “proliferación” (o lo que llama una “lectura radial”), que se refiere al ejercicio de evocar el objeto descentrado sin tener que nombrarlo; y c) “condensación”, que consiste en fusionar “dos de los términos de una cadena significante” para formar un tercero que los nombra y, en efecto, los condensa. En lo referente a las metáforas, “Látex” está inundado de ellas. Perlongher (1997[1989]) no habla de pene erecto, penetración, mierda… o semen. Él habla de “turgencia” (v. 2), “ronroneo” (v. 4), “aflojado limo” (v. 7)… y “mucílagos” (v. 13), con lo cual no solo dibuja el acto sexual sino que profundiza en su performatividad.

Es como si lo que buscara fuera preguntar si, en efecto, el uso del preservativo nos enseñó a honrar el cuerpo y las prácticas sexuales o si, por el contrario, en el mundo de consumo en que vivimos, simplemente convertimos al cuerpo en objeto y al acto sexual en un simple “trueque de los flujos” (v. 11). “Buenos chicos”, diría el mercado, según Perlongher, al ver que dos hombres que se aman se visten de látex. Y, esto es precisamente lo que él tiene en mente; pero lo dice sin decirlo. En otras palabras, lo que persigue es evocar la frialdad con la que opera la materialidad del acto sexual en los tiempos actuales.

“Salpicadura”, compuesta por tres palabras unidas por guiones en el quinto verso, constituye un claro ejemplo de condensación. El efecto que consigue con ello es múltiple. En primera instancia, habla de evitar cargar consigo la señal de lo que sería identificado como pecaminoso o perverso (“no derramar el ronroneo”, advierte en el cuarto verso): la salpicadura de la mierda, producto del sexo anal entre hombres.

Luego, en el quinto verso, la voz poética habla, de manera pausada, de la acción de penetrar. Lo que llama la atención es la palabra sal, separada del conjunto, como alusión al trágico final de los perversos sodomitas, pero a la vez unida al dolor duradero de lo que, a continuación, se nos dice que son “ciegas/ emanaciones sulfurosas [que] azu-/ lan el banlon calloso de la interioridad” (vv. 8-10). Si se habla de ceguera, es porque los hombres no se reconocen, aun en la intimidad. Y, si se habla del ya endurecido ser interior, la pregunta debe ser cómo se ha llegado a ese estado.

Una de las posibles respuestas sería que se debe a la imposición de una masculinidad heterogeneizante simbolizada por el verbo “azular”. Otra sería que se debe a la carga impuesta por la modernidad instaurada por el Azul de Rubén Darío, algo que, según Sarduy (1984[1972]), nos debe remitir a la intertextualidad, que es parte del elemento paródico que también desarrolla el neobarroco. Sea como fuere, en la siguiente estrofa “salpicadura” aparece transformada en imperativo, porque la voz poética, lejos de trivializar el sexo anal entre hombres, lo reivindica.

Finalmente, en torno a la ruptura de la homogeneidad, un giro que a todas luces le condujo  a dejar de lado el yo, incluyendo el “yo poético” (Dobry, 23 de julio de 2017, lám. 14), Argullín-Valdez (agosto 2010) argumenta que esto se evidencia en el hecho de que, según ella, Perlongher “desordenó todos los sentidos” para “conocer lo desconocido”, y concluye que “de esta manera en su poesía se escuchan alaridos de dolor […] y sufrimiento” (pp. 219-220), lo cual es verdad.

Referencias

Argullín-Valdez, R. (Agosto 2010). Neobarroco y erotismo en la poesía de Eduardo Espina y Néstor Perlongher [Tesis de doctorado]. Texas: Texas A&M University. Office of Graduate Studies. Recuperado de goo.gl/hBfDeq

Dobry, E. (23 de julio de 2017). Poesía Contemporánea de Hispanoamérica: Raíces y Tendencias [Exposición a través de Blackboard Collaborate]. Recuperado de la 4ª Videoconferencia MLEH 1016 del Máster en Estudios Avanzados en Literatura Española e Hispanoamericana de la Universitat de Barcelona. Barcelona: UNIBA.

Moreano, A. (2004). El discurso del (neo) barroco latinoamericano: Ensayo de interpretación. Quito: Universidad Andina Simón Bolívar. Recuperado de goo.gl/D3c2Vq

Perlongher, N. (1997). Poemas completos. Argentina: Compañía Editora Espasa Calpe Argentina S.A. / Seix Barral. Recuperado de goo.gl/2as7Du

Prósperi, G. (2012). La cuestión del cuerpo en las filosofías de A. Kojève, G. Bataille, G. Deleuze y G. Agamben [Tesis de doctorado]. Argentina: Universidad Nacional de La Plata. Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación. Recuperado de goo.gl/u6yMZf

Sarduy, S. (1984). El barroco y el neobarroco. En C. Fernández M. (Ed.), América Latina en su literatura, pp. 167-184. (Primera edición, 1972). Recuperado de goo.gl/2wJoQo

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