Rodrigo Lira: Hasta las Últimas Consecuencias

Las palabras que usamos para designar esas cosas están viciadas
No hay nombres en la zona muda
-E. Lihn, [Nada tiene que ver el dolor…], Diario de muerte, 1989, p. 13.

Rodrigo Lira (1949-1981), en “Epiglama oliengtaleh” (ver Anexo I), parte del Proyecto de obras completas, que fuera publicado en 1984, tres años después de su suicidio, se acerca a lo que Díaz (2009), en Posmodernidad, entiende por “literatura posmoderna”. Para esta autora, este tipo de literatura se caracteriza porque en ella: “se mimetizan otros textos; los relatos son breves, un mismo autor transita por diversos estilos, abundan las ironías, se cita falsamente o se copian fragmentos de otros autores” (Díaz, 2009, p. 30).

Escribiendo desde los márgenes,[1] en “Epiglama oliengtaleh” Lira mimetiza aquella idea de Huidobro de crear nuevos lenguajes –idea que este autor desarrollaría en Altazor (1931)–, pero, al hacerlo, descentra el discurso y lo posiciona en el campo desconocido de Oriente. En el prefacio de Altazor, la voz poética señala que lo que le escuchó decir al Creador mientras se inventaba el tiempo fue lo siguiente. “… tejí un largo bramante de rayos luminosos para coser los días uno a uno”, dice Dios, y añade que los días a los que se refiere son “los días que tienen un oriente legítimo y reconstituido, pero indiscutible.” (Huidobro, 1931, vv. 39-41). El “oriente” de Lira, sin embargo, no es el “Oriente Inmutable” que le permite al Creador de Huidobro fundar su “nuevo mundo” (puesto que solo puede ser “nuevo” en relación a algo que no lo es). Si para el autor de Altazor la luz ha de ser reconstituida a través del poema creacionista que la legitima, para Lira no lo es.

Los “Epiglama oliengtaleh” ironizan el carácter de lo “indiscutible” en el poema de Huidobro, debido a que lo que evidencian es nuestra ignorancia frente al Otro, diferente, desconocido. Es más, el Oriente de Lira no es inmutable. Primero, porque el autor habla en plural y no en singular. Segundo, porque el tránsito que hay que atravesar para llegar a ellos es el de la traducción. Tercero, porque el lugar de enunciación es de cuestionamiento al orden establecido por occidente, desde occidente. Y, cuarto, porque leer los epigramas nos produce una risa sin fundamento. Así, Lira logra desnudar el logocentrismo que nos permite querer “coser los días uno a uno” para darle sentido al tiempo. No obstante, más importante que eso, el autor logra desdibujar y, finalmente, desechar la idea misma de creación de días nuevos. Para él, esta es una tarea infructuosa, casi igual de insolente que la risa mencionada. Veamos brevemente por qué.

Son diez los epigramas que conforman el poema. De ellos, tres son epigramas (estrofas 2, 3, 4, 6 y 7), uno no se nos dice si lo es o no (estrofa 5), y seis son “artefactos verbales” (estrofa 9). Sea como fuere, todos le sirven al autor para cuestionar el orden establecido y en todos él, Lira, habla de primera mano. De manera resumida, los epigramas orientales (ver mi “traducción” enumerada en el Anexo II), en el orden en que aparecen en el poema, dicen lo siguiente:

1) El dinero se ha convertido en virtud; y la perseverancia, en fortuna. Así las cosas, no debemos sorprendernos que una de las salidas a la pobreza sea la inmoralidad.

2) El dolor no se cura con más dolor. Y, lo que es peor, escapar de la realidad no significa tranquilidad, peor felicidad. La única salida que se nos ofrece es la socialización forzosa.

3) Someterse a tratamientos psiquiátricos, lejos de producir una mejoría personal, constituye un sacrificio necesario para que la patria, necesitada de autómatas, funcione.

4) La Revolución Cubana puede haber inaugurado una nueva era; y hasta puede ser internacionalizada, como dice la canción, “La era está pariendo un corazón” (S. Rodríguez, 1967; ver Anexo III), a la que se hace referencia. Sin embargo, lo más probable es que el autor, lejos de ese metarelato, escriba poemas diferentes, que otros quieran borrar. ¿Me leerás?, ¿sabrás entender lo que digo?, ¿cómo lo harás?, pregunta la voz poética.

5) La tradición es tan pesada que hace imposible cualquier penetración.

6) Los modelos preestablecidos, al igual que la pobreza, solo pueden producir dolor.

7) Hasta para perder el tiempo sin hacer nada se necesita libertad.

8) Ir contracorriente implica estar despierto.

9) La fuerza y el dinero sirven para otras cosas, menos para…

10) La religión y su apuesta por la fe no resuelven el problema de la pobreza.

Además de usar un formato breve (el epigrama, que le sirva para ironizar, satirizar y parodiar lo preestablecido) y citar falsamente (por ejemplo, en el primer epigrama, cuando sostiene que el I ching a cada rato dice que la perseverancia trae fortuna (Lira, 2003[1978], vv. 6-8)), los “Epiglama oliengtaleh”, como hemos visto, también mimetizan aquello que se busca desbancar. Sin embargo, cumpliendo con los señalamientos de Díaz sobre la literatura posmoderna, en este poema y a lo largo de Proyecto de obras completas, Lira también transita por varios estilos. Así, del modernismo se podría señalar su intento por echar una luz sobre aquello que no se quiere ver. De las vanguardias está presente la idea y el hecho mismo de “fundar” un nuevo lenguaje, una nueva manera de nombrar. En cuanto a la poesía coloquial, los guiños que Lira le hace a Nicanor Parra cuando dice que “La cerca de la poesía era buena, porque la pobre poesía estar tan/ cercada que no poderla cachar casi nada” (vv. 41-42, epigrama 5) y añade que el “Zapato que aprieta genera juanete” (v. 43, epigrama 6) son decidores. Finalmente, en torno al neobarroco, lo que más resalta es su intento por evocar lo que Dobry (31 de julio de 2017) llama la “nueva dimensión política, del desencanto, de la herida abierta por la brutal represión de las dictaduras, de una nueva moral burguesa triunfante” (lám. 14). Por tanto, se puede decir que es con todo esto que Lira, en última instancia y lejos de todo “-ismo” (incluyendo el posmodernismo), nos lleva hasta las últimas consecuencias: ¿Qué puede decir el lenguaje?, pregunta. Y su respuesta es: Muy poco, casi nada. O, como diría Lihn: “No hay nombres en la zona muda”.

Referencias

Cáceres, A., Candia, A., & Landaeta, P. (2016). Una lira desolada: Parodia y frustración en Proyecto de Obras Completas y Declaración Jurada de Rodrigo Lira. UNIVERSUM, 31(1), 45-66. Recuperado de goo.gl/LnrcC4

Catapulta Libros y Videos (Prod.), y Dinamarca, H. (Dir.). (2000). Topología del pobre topo [Video]. Recuperado de goo.gl/J8D9gB

Cortado, Ó. (2011). Rodrigo Lira, el alarido. En L. Guerriero (Ed.), Los malditos (pp. 96-121). Santiago de Chile: Ediciones Universidad Diego Portales. Recuperado de goo.gl/hUSzt6

Díaz, E. (2009). Posmodernidad (4ta. ed. corregida). Buenos Aires: Editorial Biblos.

Dobry, E. (31 de julio de 2017). Poesía Contemporánea de Hispanoamérica: Raíces y Tendencias [Exposición a través de Blackboard Collaborate]. Recuperado de la 5ª Videoconferencia MLEH 1016 del Máster en Estudios Avanzados en Literatura Española e Hispanoamericana de la Universitat de Barcelona. Barcelona: UNIBA.

Huidobro, V. (1931). Altazor. Recuperado de goo.gl/YJDFaV

Linh, E. (1989). [Nada tiene que ver el dolor…]. En Diario de muerte, p. 13. Santiago de Chile: Editorial Universitaria, S.A. Recuperado de goo.gl/Cu1Piy

Lira, R. (2003[1978]). Epiglama oliengtaleh. En R. Merino y M. Vicuña (Eds.), Proyecto de obras completas (pp. 114-115). Santiago de Chile: Editorial Universitaria, S.A. Recuperado de goo.gl/EBvQxR

San Joaquín TV. (10 de julio de 2013). Entrevista a Raúl Zurita [Video]. Recuperado de goo.gl/LvVCHk

Anexo I

 

EPIGLAMA OLIENGTALEH

 

De Proyecto de obras completas, Rodrigo Lira, 2003. (Versión original).

 

Tlawa hito leído fuela de ploglama por lodligo lila, alugno de wachiyelato

en ling wuística, sede oliengte, en el salóng de alktoh de la ehcuela de

ingenelía el vielneh siete del shiele del setenta i ocho en un alcto

olganishado pol la lama litetalia de la acu

 

 

epiglama plimelo

“El dinelo: ¿Eh la lecong pencha de viltú?’ o “La

pelchevelanchia: ¿tlae we na foltuna” (como dishe el

I ching a da lato)?

El problema

de la ploblecha

paleshe no telel aleglo;

pelo, kaleshieng do de molal…

no ha de faltal

lo matelial.

 

el otlo epiglama:

She pohtula que la acu puntula cula la engfelmedá,

la lokula, la neuloshi, la sholedá, el shuflimiengto

y el dolol –ke a ehta al tula del partido leshultan

leshelah in chopol table, polke ni fu man do mali wana

podia lo uni vel shi talio de I kielda ek pelimental

taln ki li da i felishidá –de manela que tenel

que integlalshe lá pida mente a un tayel de cual quiel

lama del alte o del queachel al tihtico cultulal, o

folamal uno Kong loh komg pañeloh de culso o de luta.

 

Fiache de pohtle:

La patlia etal plimelo

 

 

otlo epiglama ke chin plovi shó en el calol decheng kuentlo, shulgido

a plopóshito de que afilmaba que la ela taba paliendo un kolachong

y kia que acudil collengo (lo tlang clibimoh de pueh de colegil,

tijeleal y aglegal):

 

1)     La ela / pue de / ehtal paliengdo

un kolachong; pelo tang bieng

podel shalil un latong dentle loh sheloh

2)     Y tú ¿sabel kochinal loh latoneh

pa que le sulte sablocho?

3)     ¿O kolel y chiyal y shubilte a una shiya?

4)     ¿O pleguntal en la peletelía

pol el pleshio del laceming y lah tlampah?

 

 

Otloh al tefaktoh velbalen que no sa lielong en eche eng cuentlo

“achelca de la poeshía”

 

– La shelka de la poeshía ela we na, polque la poble poeshía etal tang

sel kada que no podel la cachal casi nada

– Shapato ke aplieta genelal wanete

– No kwal kiela echung pelo de coyal

– El que nadal contra la coliengte

tenel que elegil entle

achel lel kite a

o ehtle yalse contra

loh camaloneh que sheke dalong dolmidoh

Valol milital y valol de kang bio:

Choldado de alanca y

moneda ke chia ola

chilven pala otla opoltinidá:

A dioh le sang do y cong el maltiyo clavangdo:

Pol mah que la feh pueda movel mongtagnah

la ola chione no aleglan lah gotelah

Anexo II

 

EPIGRAMAS ORIENTALES

 

De Proyecto de obras completas, Rodrigo Lira, 2003. (Mi “traducción” enumerada).

 

Trabajito leído fuera de programa por Rodrigo Lira, alumno de bachillerato

en lingüística, sede oriente, en el salón de actos de la escuela de

ingeniería el viernes siete del cierre del setenta y ocho en un acto

organizado por la rama literaria de la acu

 

 

1

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

2

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

3

 

 

 

 

 

 

 

 

4

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

5

 

6

7

8

 

 

 

 

9

 

 

 

10

 

 

epigrama primero

“El dinero: ¿Es la recompensa de virtud?” o “La

perseverancia: ¿trae buena fortuna” (como dice el

I ching a cada rato)?

El problema

de la pobreza

parece no tener arreglo;

pero, careciendo de moral…

no ha de faltar

lo material.

 

el otro epigrama:

Se postula que la acu puntura cura la enfermedad,

la locura, la neurosis, la soledad, el sufrimiento

y el dolor –que a estas alturas del partido resultan

recetas insoportables, porque ni fumando marihuana

podían los universitarios de Izquierda experimentar

tranquilidad y felicidad –de manera que tener

que integrarse rápidamente a un taller de cualquier

rama del arte o del quehacer artístico cultural, o

formar uno con los compañeros del curso o de ruta.

 

fui a hacer deporte:

La patria estar primero

 

 

otro epigrama que se improvisó en el calor de ese encuentro, surgido

a propósito de que afirmaba que la era estaba pariendo un corazón

y que hay que acudir corriendo (lo transcribimos después de corregir,

tijerear y agregar):

 

1)     La era / puede / estar pariendo

un corazón; pero también

poder salir un ratón de entre los celos

2)     Y tú ¿sabes cocinar los ratones

para que resulten sabrosos?

3)     ¿O correr y chillar y subirte a una silla?

4)     ¿O preguntar en la ferretería

por el precio del racumín y la trampa?

 

 

Otros artefactos verbales que no salieron en ese encuentro

“acerca de la poesía”

 

– La cerca de la poesía era buena, porque la pobre poesía estar tan

cercada que no poderla cachar casi nada

– Zapato que aprieta genera juanete

– No cualquiera echa un pelo de collar

– El que nada contra la corriente

tener que elegir entre

hacerle el quite a

o estrellarse contra

los camarones que se quedaron dormidos

Valor militar y valor de cambio:

Soldado que arranca y

Moneda que chilla sola

sirven para otra oportunidad:

A dios rezando y con el martillo clavando:

Por más que la fe pueda mover montañas

las oraciones no arreglan la gotera

Anexo III

La era está pariendo un corazón

Silvio Rodríguez (1967)

Le he preguntado a mi sombra
a ver como ando para reírme,
mientras el llanto, con voz de templo,
rompe en la sala regando el tiempo.

Mi sombra dice que reírse
es ver los llantos como mi llanto,
y me he callado, desesperado
y escucho entonces: la tierra llora.

La era está pariendo un corazón,
no puede más, se muere de dolor
y hay que acudir corriendo
pues se cae el porvenir
en cualquier selva del mundo,
en cualquier calle.

Debo dejar la casa y el sillón,
la madre vive hasta que muere el sol,
y hay que quemar el cielo
si es preciso, por vivir.
Por cualquier hombre del mundo,
por cualquier casa.

[1] Según Cáceres, Candia y Landaeta (2016), “la escritura y la vida de Rodrigo Lira están signadas por la frustración” (p. 60); lo cual, para ellos, entre otras cosas, implica que el autor escribe y vive en una “crisis” erótico-sentimental, familiar, social, académica, laboral, política y hasta editorial. Así, por ejemplo, en “Topología del pobre topo”, el documental producido por Catapulta Libros y Videos y dirigido por Hernán Dinamarca en 2000, conocemos que él: a) nunca pudo entablar una relación amorosa (“Angustioso caso de soltería”, el poema con el que se abre Proyecto de obras completas sería la mejor evidencia de esto); b) no contó con el reconocimiento de su familia, ni en lo personal ni en términos de su producción literaria; c) se mantuvo alejado de las pocas amistades que cultivaba (de hecho, esta situación se agudizó porque, como dice Cortado (2011), ninguno de ellos consumía marihuana como él lo hacía y, lo que es peor, él se sintió traicionado por Arístides Rojas, el psiquiatra que apreciaba su poesía pero que al final terminó diagnosticándole electroshocks para su esquizofrenia); d) tuvo problemas en encontrar un sendero académico que lo llenara, por lo que estrenó varias carreras universitarias, sin llegar a culminar sus estudios (en varias ocasiones, estos se vieron interrumpidos por sus tratamientos psiquiátricos); e) tampoco mantuvo un trabajo (lo cual hizo que siempre dependiera de sus padres); f)  vivió la mayor parte de su vida adulta sumido en un contexto sociocultural regido por la dictadura; y g) nunca publicó un solo libro (los dos libros que recogen su obra son Proyecto de obras completas, publicado en 1984, y Declaración juramentada, publicado en 2006, que incluye seis poemas no incluidos en el primero). Por todo esto, Raúl Zurita, poeta que conoció a Lira, lamenta que la poesía que este escribiera, al final, no redimiera su vida (San Joaquín TV, 10 de junio de 2013).

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Euler Granda, El Anti Poeta Ecuatoriano por Excelencia

Euler Granda nace en Riobamba, Ecuador, en 1935. En 1961, cuando publica El rostro de los días, su primer libro, han pasado siete años desde que los Poemas y antipoemas de Nicanor Parra irrumpen en la escena literaria hispanoamericana. Sin embargo, la influencia de la antipoesía, especialmente la idea de alejarse del lenguaje hermético de la vanguardia y acercarse más al cotidiano, está ahí.

Uno de los caminos que la antipoesía de Parra toma para llegar a Granda es el mismo que, en 1957, hizo de la “Hora 0” de Ernesto Cardenal un grito de protesta. Es así que “S.O.S.”, uno de los poemas más citados de El rostro de los días, habla de un espacio llamado “Ecuador” sumido en un presente que le es ajeno, indiferente y hasta convertido en enemigo de sí mismo (ver Anexo I). El Ecuador, según Granda (1961), es “lastimadura de la tierra,/ hueso pelado/ por el viento y los perros” (vv.2-4). Para él, al igual que para Cardenal, la poesía también ha de servir para evidenciar “el viento” (al que en el verso 15 llama “la intemperie”) y denunciar a “los perros”, que “nuestra agua propia”, dice, “nos venden en botellas” (vv.20-21). Cardenal hace lo mismo, excepto que para él, los perros tienen nombre y apellido: United Fruit Company.

Parra (1954) cierra el volumen de Poemas y antipoemas con el “Soliloquio del individuo” que concluye que “la vida no tiene sentido”. Cardenal, en “Hora 0”, y Granda, en “S.O.S.”, escuchan esta sentencia, pero tratan de hacer de ella un acto de rebeldía ante el sinsentido de la injusticia y la desigualdad social. Por eso, casi al final del relato, Cardenal concluye que el hombre caído en la rebelión no muere, sino que, convertido en héroe, “renace/ en una Nación” (vv.  444-445). Para Granda, la memoria también juega un papel importante, puesto que es uno de los motores que puede provocar el cambio. De hecho, aunque ninguno de los dos lo dice, ellos escriben para construir memoria. En el caso de Granda, una vez unido a la voz comunal, que aparece a lo largo del poema conjugando la intemperie (“nada nos pertenece”, sentencia el autor luego de insistir en que “Aquí/ ni nuestro propio suelo/ es nuestro” (vv. 16-19), la rebeldía se torna más sutil, gracias al uso estratégico del adverbio “aquí” y a la contundente metáfora del fusil y los cuervos con la que concluye el poema.

Incluido seis veces, cuatro de ellas como versos, “aquí” representa la urgencia de cambiar el espacio en el presente. Funciona como espejo; por ejemplo, cuando la voz poética lo describe como “montañas con los vientres saqueados” o “mar/ con los peces ajenos” (8-10). Pero también funciona como el eco que, debido a su repetición, requiere respuesta. Es como si lo que se pretendiera hacer es insistir en la frase coloquial “de aquí no me muevo hasta…”. Imbuido por la Revolución Cubana y sus repercusiones, Granda completa la frase con el siguiente imperativo que actúa como la única conclusión posible: “Aquí,/ pronto un fusil/ para bajar los cuervos.” (vv. 31-33). Es un postulado, como ya lo advertíamos y lo veremos a continuación, sutil y contundente.

Pedir alzarse en armas es sutil porque lo que falta es identificar los cuervos. Para Granda, al igual que para otros que reconocieron las posibilidades del antipoema, los cuervos, a manera de mediadores entre la vida y la poesía, solo podían ser el Vallejo, el Huidobro o el Neruda de la vanguardia. Por eso no es extraño que el poema se titule “S.O.S.” –señal que no significa nada en particular, excepto la urgencia de encontrar nuevos caminos poéticos–. Por el contrario, trasladado al nivel de lo social, los cuervos que deben morir son los mal agüeros que, tres versos antes, “para que nos caigamos/ están cavando huecos” (vv. 29-30). Así, si lo que queda del Ecuador de principios de los años 60 es el despojo, lo que cabe también es urgente: el cambio social.

“S.O.S.” no fue la primera instancia en que Granda convertía a la poesía en arma de solidaridad y denuncia. En efecto, aunque en el poema habla de “indios pateados como bestias” (v. 13) para referirse al maltrato que sufrían los indígenas ecuatorianos en aquel entonces, no es la primera vez que lo hace. “Poema sin llanto” (Voz desbordada, 1963 (escrito entre 1957 y 1960); ver Anexo II) empieza su denuncia reclamando que “Hoy mataron a Juan el huasicama” (Granda, 1963, v. 1). Luego explica cómo su muerte no le importó a nadie, a pesar de la brutalidad que la englobaba. Y cierra el poema identificando el crimen y al criminal así: “No hubo más,/ el patrón lo mató/ porque le dio la gana.” (vv. 28-30). Granda vio el nuevo camino que abría la antipoesía y lo condujo al espacio de la denuncia social.

No obstante, no redujo su rebeldía al hecho poético individual. Junto a otros poetas, en 1962 fundó el grupo de los “Tzánticos” ecuatorianos que, en su Manifiesto, establece que lo que buscaba, de la mano de la poesía, era descubrir “lo esencial” de lo que se suponía era el Ecuador, para lo cual habla de “saltar por encima de los montes, con una luz […] de auténtica Revolución” (Torres, 24 de junio de 2014, párr. 10). El término “tzántzico” se refiere a lo que en shuar, uno de los lenguajes originarios del Ecuador, se conoce como “hacedor de tzantzas” o “reductor de cabezas humanas”. Lo que los Tzántzicos buscaban era provocar, por medio de la poesía, el cambio social –o, lo que es lo mismo, la creación del nuevo hombre que proponía la Revolución Cubana. Mientras el experimento cubano continúa, el grupo de los Tzántzicos se desvaneció en 1969.

Felizmente para nosotros, Granda no solo fue y sigue siendo rebelde y tzántzico en lo social, también lo fue en otros ámbitos de la experiencia humana, incluyendo en el amplio espacio individual, donde a veces el sinsentido, con el que Parra cierra sus Poemas y antipoemas, cobra urgencia. En “La duda” (Etcétera, etcétera, 1964; ver Anexo III), por ejemplo, otro poema que es citado con frecuencia, Granda recuerda la ironía de Parra cuando, al dudar del concepto de esperanza, dice que siempre estamos “cayendo, y recayendo,/ en la trampa de ratas, que llaman esperanza.” (vv. 17-19). Quizá por eso, porque la influencia de Parra sobre Granda es innegable, es que se le conoce como el “anti poeta (ecuatoriano) por excelencia” (Oquendo, s.f., párr. 38).

Referencias

Cardenal. E. (1957). Hora 0. Recuperado de goo.gl/2xTZxk

Granda, E. (1961). S.O.S. En Poemas con piel de oveja. Antología (2009), p. 64. Quito: Libresa.

Granda, E. (1963). Poema sin llanto. En Poemas con piel de oveja. Antología (2009), p. 48. Quito: Libresa.

Granda, E. (1964). La duda. En Poemas con piel de oveja. Antología (2009), p. 69. Quito: Libresa.

Oquendo, X. (s.f.). El Siglo XX y el Modernismo: El nacimiento de la poesía ecuatoriana: 20 grandes poetas. Recuperado de goo.gl/C7pTGr

Parra, N. (1954). Soliloquio del individuo. En Poemas y antipoemas, p. 155. Recuperado de goo.gl/nk8FEJ

Torres, J. (24 de junio de 2014). Movimiento literario Tzan Tzicos [sic]. Recuperado de goo.gl/5EdCVk

Anexo I

S.O.S.

De El rostro y los días, Euler Granda, 1961.

Aquí Ecuador
lastimadura de la tierra,
hueso pelado
por el viento y los perros.
Aquí sangre chupándose en la arena,
piedras cayéndonos.
Aquí
montañas con los vientres saqueados,
mar
con los peces ajenos.
Aquí
hambre,
indios pateados como bestias,
páramos bravos,
piel a la intemperie.
Aquí
ni nuestro propio suelo
es nuestro;
nada nos pertenece,
nuestra agua propia
nos venden en botellas,
el pan cuesta un ojo de la cara
y hasta para morirse
hay que pagar impuestos.
A lo largo del aire,
medio sueño,
en el interrumpido bocado
del almuerzo,
para que nos caigamos,
están cavando huecos.
Aquí,
pronto un fusil
para bajar los cuervos.

Anexo II

Poema sin llanto

De Voz desbordada, Euler Granda, 1963.

Hoy mataron a Juan el Huasicama
lo mataron a palo en día claro,
lo mataron por indio,
porque trabajaba como tres
y nunca sació el hambre,
porque junto a los bueyes
arrastraba el arado,
porque dormía sobre el suelo
y con su mala suerte cobijábase,
porque amaba la tierra
como la aman los árboles;
lo mataron por bueno,
por animal de carga.
Se quedó
de los pies hasta el alma ensangrentado.
se quedó boca abajo
para que los trigales no le vieran
la cara destrozada,
quedó
como las hierbas
después que pasan los caballos
y nadie dice nada;
lo mataron sin que nadie lo notara,
sin que a nadie le importara nada.
El viento persistió en su erranza,
como siempre las aves revolaron,
siguió impasible el soledoso páramo.
No hubo más,
el patrón lo mató
Porque le dio la gana.

Anexo III

La duda

De Etcétera, etcétera, Euler Granda, 1964.

No sé,
si para bien o mal
pero algo
siempre nos rescata:
una nueva mujer,
un trozo de palabra
o algún sueño en hilachas.
Cuando estamos hundiéndonos
algún entrometido
nos saca de los pelos.
A empujones,
de nuevo,
nos meten al chiquero
y estamos,
otra vez,
sin escarmiento,
cayendo, y recayendo,
en la trampa de ratas,
que llaman esperanza.